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{ Bitácora de José María Romera. Artículos de prensa y otros escritos }

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    TEATRO

    En el Siglo de Oro las comedias eran algo más más que unas funciones de entretenimiento. Excitaban pasiones en las multitudes, donde a veces las navajas salían a relucir entre partidarios y detractores de una compañía o de un determinado actor con gancho popular. Esos altercados adquirían muy a menudo dimensiones de alta política. Un vuelo de faldas en el escenario podía acabar en los tribunales de la Inquisición. Si los monarcas promulgaban pragmáticas contra las representaciones en ciertas calles o plazas, solía ser debido a la presión de comerciantes poderosos o de clérigos influyentes que no querían competencia en sus territorios. Entonces no había revistas del corazón, pero el populacho ya gustaba de chismorrear sobre los amoríos de galanes y suripantas con la misma ambivalencia sentimental de ahora; esto es, entre la devoción y el desprecio hacia la persona del cómico. Gracias a esta repercusión fuera de las tablas el teatro conoció el mayor esplendor de su historia. Por eso la gente de la farándula hace mal en lamentar los últimos escándalos que politizan su labor. Un par de follones más, y se acabó la tan cacareada crisis. El deslenguado Rubianes con sus borborigmos contra España ha conseguido más espectadores de futuros estrenos que mil vallas publicitarias en las grandes avenidas. También la puesta en escena de Hans Neuenfels del ‘Idomeneo’ de Mozart va a arrastrar a la ópera a gente que nunca ha oído ni un aria en disco. Con motivo o sin él, al uno y al otro se les acusa de haber herido sensibilidades abriendo las peores cajas de los truenos. Ellos, a su vez, se erigen en paladines de la libertad de expresión a fin de aparecer perseguidos por el fantasma más impopular de la época: el de la censura. Puestos a elegir entre los inquisidores y los artistas, uno se pone sin dudarlo del lado de los segundos. Por norma. Pero no incondicionalmente. El García Lorca puesto en escena por Pepe Rubianes no habría aprobado las histriónicas declaraciones del actor cuando trató de halagar a lo más rancio y cavernícola del alma catalana. Las cabezas cortadas de Mahoma, Cristo, Neptuno y Buda que Neuenfels exhibe en su montaje no aparecen por ninguna parte en el libreto ideado por Mozart. En los corrales del Siglo de Oro, era costumbre que los malos cómicos y los dramas más infumables y ripiosos se escudaran en el nombre intocable de Lope de Vega, a quien atribuían la autoría de la comedia, para así resguardarse de las iras del público defraudado. Salían airosos del trance, y además de eso hacían caja. Hoy la cosa está más difícil, pero no hay que desistir. Siempre habrá un cómico provocador y unos fanáticos exaltados para devolver al teatro su condición de espectáculo de masas.

    Publicado en El Correo, 29.9.06, y El Norte de Castilla, 30.9.06
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    2006-10-02 18:17 | 1 Comentarios


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    Comentarios

    1
    De: Bambo Fecha: 2006-10-03 11:32

    Lo malo de este particular "despertar" teatral es que el público que acude llamado por la controversia, se encuentra, la mayor parte de las veces, con una obra de baja o infumable calidad y esta captación de espectadores se vuelve en contra del resto de las producciones teatrales. No estoy diciendo con esto que la obra sobre la vida de Lorca sea mala: no la he visto, por tanto, no lo sé. Pero sí que he visto otras muchas en las que, para atraer al público no iniciado, se ha contratado a actores muy conocidos por sus papeles en series de televisión -la última, la de "Tres versiones de la vida" en la que sus cuatro protagonistas son afamados actores televisivos... bodrio superlativo, por cierto-. Es un método similar al de estos dos casos que citas pero menos llamativo.

    Personalmente, me da cierto reparo el uso que se está haciendo de la expresión "libertad de expresión" -valga la redundancia-: en virtud de su uso, se justifica casi todo. No tengo muy claro que esto sea así siempre: llegar a disfrutar de este derecho ha costado mucho y para ejercerlo se ha de ser responsable, muy responsable.

    Saludos



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