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{ Bitácora de José María Romera. Artículos de prensa y otros escritos }

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    SENSACIONES



    Conforme a la retórica publicitaria moderna, los anuncios de Fórum Filatélico ofrecían emociones. Trataban de atraer clientes prometiéndoles lo mismo que hacen los spots de refrescos, las firmas de lencería, las escuderías automovilísticas y los yogures griegos: transportarnos al mundo de nuestras fantasías. No es cierto que en materia de dinero la gente sea más realista que en otros órdenes de la vida y no se deje embaucar por el primer charlatán que se acerque con un sobre lleno de estampitas. Al contrario: mientras que aplicamos el realismo a nuestras decisiones amorosas, familiares y laborales, estamos dispuestos a dejar los ahorros en manos de cualquier vendedor de humo.

    Invertir en sellos de correos parecía una buena idea. Y más aún si se presentaba acompañada de «tranquilidad, sosiego y satisfacción». A juzgar por los mensajes publicitarios en boga, son estas cosas las que orientan las decisiones del consumidor. Economía de las experiencias, la llaman. Mercado de los sentimientos. Desde luego, los presuntos estafadores han cumplido en parte su palabra. Plusvalías no darán, pero sensaciones intensas y experiencias trepidantes, que les pregunten a esos miles de pequeños ahorradores apesadumbrados que creían estar blindando su jubilación y ahora se encuentran con una mano delante y otra detrás, con la perspectiva vital de una odisea mayúscula. Sólo ha cambiado el tipo de emociones: en lugar de la tranquilidad, la incertidumbre, que también tiene su encanto. En vez del sosiego, la aventura. ¿No hay anuncios que invitan a vivir peligrosamente?

    Se empieza a extender por ahí la perversa idea de que los timados lo tenían merecido, por pretender duros a cuatro pesetas. Si la Banca, que con el beneplácito de gobiernos y legisladores ha institucionalizado la usura, obtiene en cada ejercicio unas ganancias bestiales, no debiera extrañar que ese ejemplo cundiera entre la clase media en niveles por otra parte mucho menos codiciosos. Al lado de las suculentas inversiones en suelo y en ladrillo que han hecho de este país la mayor cantera de ricos sobrevenidos de todo Occidente, la apuesta de quienes confiaron sus ahorrillos a Afinsa y Fórum Filatélico resulta enternecedoramente modesta, casi irrisoria. No sé el motivo, pero aquí, cuando ocurre una desgracia, tendemos emprenderla con las víctimas en vez de apalear a los culpables. Y los culpables de esto no son unos infelices atraídos por la aureola respetable de la filatelia y engatusados por una publicidad insinuante, sino los desaprensivos que se aprovecharon de su buena fe, los poderes públicos que no detuvieron a tiempo la bola de nieve y la prensa económica que bendijo y aplaudió unos negocios más que dudosos.

    Publicado en El Correo, 14.5.06, y El Norte de Castilla, 15.5.06
    _____________________________________________________

    2006-05-16 10:52 | 7 Comentarios


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    Comentarios

    1
    De: Bambo Fecha: 2006-05-16 11:29

    Es cierto que resulta cruel hacer leña del árbol caído; sobre todo, cuando ese árbol caído se ha desvencijado porque se han hecho trampas, no porque el valor de lo adquirido haya disminuido. El asunto se compara con los jugadores de bolsa, que saben que si las acciones caen en picado, pierden sus ganancias y hasta su inversión. Pero eso es algo previsible, que se conoce. Lo que no es previsible -o al menos no debería serlo- es que te tomen el pelo, que se rían en tus narices. No ha habido una depreciación de los sellos, no. No se trata de eso: en ese caso los inversores no podrían quejarse. Se trata de que les han engañado, sin más paños calientes; sobrevalorar los sellos en un 800% es una tomadura de pelo más que evidente. Son cuestiones distintas, creo.

    En cuanto a lo de que nadie da duros a cuatro pesetas... si se le da la vuelta a la frase, en este momento y en este país, los hay a patadas: todos los compradores de viviendas que pagan cantidades astronómicas por lo que realmente vale muchísimo menos. Ellos sí que están dando -o regalando- al vendedor duros a cuatro pesetas, e incluso más que eso. Muchas veces, las más, el valor del mercado no coincide con el valor real de un bien -mueble o inmueble, da igual-. En todas esas ocasiones, los que pagamos por adquirirlas hacemos que la rueda de la usura gire y gire y gire...



    2
    De: Anónimo Fecha: 2006-05-16 16:00

    ...me voy comprarme un comic!



    3
    De: Anónimo Fecha: 2006-05-16 16:01

    (a)



    4
    De: CCG Fecha: 2006-05-17 19:04

    Voy a añadir algún culpable más, aunque sólo sea en defensa de mis colegas de información económica: los auditores. ¿Cómo no vieron que los sellos estaban sobrevalorados de tal forma? ¿Cómo no se dieron cuenta de que se estaban pagando intereses no por los rendimientos de los sellos en el mercado sino gracias a las aportaciones de los nuevos clientes? Si ellos no lo vieron, ¿cómo iban a verlo los periodistas, que desde luego no tienen acceso a todas las cuentas ni son capaces de averiguar cuánto cuestan los sellos de verdad?

    ¿Algún día alguien va a abordar de verdad el tema de las auditorías o, por ser justos, de algunas auditorías? Sólo un apunte, por hacer algo de memoria: ¿qué decía la auditoría de Banesto pocos meses antes de ser intervenido por el Banco de España gracias a un agujero de dimensiones cósmicas?

    ¿Cuántas empresas han quebrado, en España y fuera, tras haber presentado informes de auditoría limpios o casi limpios? ¿Influirá en algo el pequeño detalle de que al auditor le paga la empresa auditada?



    5
    De: Delfín Fecha: 2006-05-17 19:45

    Bambo, estoy de acuerdo con lo que expresas en tu comentario. En estos días de idas y venidas y de informaciones confusas sobre el pastelón descubierto, me pregunto por el alcance de los perjuicios. No hablo de los grandes números, sino de esas tragedias particulares de la gente -jubilados, viudos y viudas, trabajadores de la empresa- que fue dejando sus ahorrillos peseta a peseta en un fondo de barro y ahora ven cómo se desvanecen sus esfuerzos y sus pequeños o grandes sueños. Habrá quien levante cabeza, pero otros se quedarán con un palmo de narices y encima con el estigma de avariciosos.

    CCG, lo de las auditorías siempre me ha sonado a paripé. Las habrá bien hechas, no lo dudo, pero es difícil que sean serias cuando están contratadas por la empresa auditada, como dices. Hace tiempo conocí las interioridades de una auditoría en un organismo público. El método de trabajo principal de los auditores consistía en entrevistarnos a los altos cargos haciéndonos preguntas sobre el funcionamiento de las áreas que dirigíamos. La auditoría estaba a cargo de una empresa de renombre. Pero, claro, yo no acababa de comprender que el informe acabara dando más crédito a la palabra de la parte interesada que a la observación imparcial de documentos y datos.

    Ahora, cuando oigo decir que "nos han hecho una auditoría" y tal y cual, es que me troncho.



    6
    De: Anónimo Fecha: 2006-05-17 20:40

    ¿Y los periodistas económicos? ¿Qué leches de sesudos análisis informativos hacen, o simplemente se dedican a hablar bien de los anunciantes? Sólo algún diario inglés avisó del timo, pero aquí la prensa económica miraba a otro lado.



    7
    De: Anónimo Fecha: 2006-05-18 23:01

    Una naranja se pasea por el comedor, no la trinches con cuchillo trínchala con tenedor...pero tríncala. Digo yo que esta será la máxima egoísta e infantil que algunos arrastran hasta la edad adulta y en el lado opuesto estarían los ingenuos y románticos que se dejan llevar por la corriente sin pararse a pensar que el amor por el dinero, como todas las pasiones, puede resultar un tanto peligroso.Pero... en el riesgo está la emoción.



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