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{ Bitácora de José María Romera. Artículos de prensa y otros escritos }

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    ASTERISCO



    Lees la oferta publicitaria que te promete el oro y el moro, las mejores condiciones de compra, la posibilidad de hacerte con una bicoca a buen precio o un regalo seguro con sólo marcar un número de teléfono. Pero, una vez descrito el chollo, un asterisco final te remite al capítulo de aclaraciones, arrinconado con tipografía minúscula en una esquina del anuncio. Y caes en la cuenta de que el regalo sólo alcanza a las veinte primeras llamadas, o que el precio se redondea muy al alza con la acumulación de tasas y comisiones, o que la supuesta ganga sólo es tal si te comprometes a seguir comprando todos los meses nuevos productos de la marca. Lo que antes llamaban la letra pequeña ha adoptado ahora la forma de ese signo estelar, símbolo del doble lenguaje, emblema de la picaresca mercantil. El asterisco es el jarro de agua fría que nos despierta del sueño consumista, el gato encerrado que se nos echa encima arañando nuestra ilusión de afortunados. Pero no sucede sólo en la publicidad: la vida entera se ha poblado de asteriscos. La realidad es una conjura de pequeños asteriscos que nos esconden la trastienda de los hechos, un firmamento de estrellitas cuyo guiño oculta esa parte insidiosa de casi todas las historias servidas como formidables promesas pero al instante matizadas, enmendadas y corregidas por la aclaración desoladora. Siempre hay un pero, una condición, una trampa. Tarde o temprano aparece un bribón que, luego de invitarte a la fiesta, te pasa la factura de las copas y de paso te hace quedar como un pardillo. Nada es lo que parece. El asterisco marca la frontera entre la apariencia deslumbrante de las cosas y su cruda realidad. Al bajar la vista hasta la letra pequeña se nos baja también la moral, desengañada de la ilusión primera de habitar el mejor de los mundos. Y a fuerza de topar con asteriscos nos volvemos incrédulos. Ya no creemos ni en los peces de colores. Los héroes son villanos con asterisco y los dioses unos embaucadores con nota aclaratoria a pie de peana. Hay también muchas personas que llevan su asterisco en la frente, personas taimadas y apócrifas que al menor descuido te birlan la cartera o te pegan un sablazo moral y luego se van de rositas ufanos de su habilidad. El tonto eres tú, que no te fijaste en la señal. Así como los golosos beneficios de una inversión quedan reducidos a migajas después de leer las cláusulas del asterisco, hay en todas las cosas un punto de engaño que se nos escapa si no espabilamos. El asterisco es el símbolo de este mundo de mixtificaciones que tan obstinadamente nos va enseñando a sospechar de todo.

    Publicado en Diario de Navarra, 11.2.06
    ____________________________________________________


    2006-02-13 18:06 | 3 Comentarios


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    Comentarios

    1
    De: JoseAngel Fecha: 2006-02-16 07:16

    (*) Este artículo de arriba es sin embargo muy bueno (*****)



    2
    De: Rigel Fecha: 2006-02-19 11:40

    La vida misma está llena de asteriscos.



    3
    De: la revista del corazón Fecha: 2006-02-24 02:37

    Pues los (*) son mucho más dificiles de ver por televisión. Últimamnete a mi padre le ha dado por fijarse en las ofertas en las tarifas de los moviles y luego me toca a mí averiguar donde esta el truco de semejante ofertón.



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