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{ Bitácora de José María Romera. Artículos de prensa y otros escritos }

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    EL GOL



    Está muy bien que los clubes de fútbol, esos menesterosos, busquen fuentes de financiación hasta debajo de las piedras. El negocio del balompié comporta unos gastos gigantescos, los no menores de los cuales derivan de pagar sueldos astronómicos a sus estrellas y facturas de altos restaurantes a sus directivos. De manera que ya no basta con los ingresos de taquilla, sino que hay que obtener también recursos de las transmisiones televisivas, del patrocinio publicitario, de los traspasos de jugadores, de la venta de camisetas, complementos y otras prendas, y especialmente del erario. El público, claro, porque erario no hay otro. O sea, con la pasta de ustedes y la mía. Es lo que parece dispuesto a hacer ahora el Osasuna, a quien el Gobierno de Navarra ha prometido una subvención de 4,5 millones de euros pidiéndole en contrapartida que cambie el nombre de su estadio conocido como El Sadar por el más identitario «Reyno de Navarra». Reyno, con esa y griega de tan rancio abolengo como apolillada ortografía. Cuestiones de idioma aparte, no parece mala operación para el club. Hay un buen número de establecimientos hosteleros, firmas vitivinícolas, empresas conserveras y asociaciones de toda condición que llevan nombres arrancados de nuestro patrimonio histórico sin recibir nada a cambio. Ni a sus promotores ni a los gobernantes se les ha pasado por la cabeza que el hecho de llamar «Príncipe de Viana» a unas bodegas o «Cortes de Navarra» a un club de jubilados suponga un esfuerzo acreedor de recompensa alguna. Antes al contrario, se diría que son ellos quienes sacan provecho privado de una denominación perteneciente al dominio común. O, dicho de otro modo, que más que cobrar por el uso de ciertos nombres quizás hubiera que imponer a sus usuarios un canon en concepto de royalties o algo así. No es esto, sin embargo, lo que ha encendido los ánimos de la afición osasunista. Lo discutido entre las dos facciones –porque aquí ya saben ustedes que siempre tiene que haber dos partes irreconciliables, blancos y negros, tirios y troyanos- es la preferencia por el nombre actual del estadio o por el ahora propuesto, y ello con las correspondientes adherencias ideológicas y sentimentales también preceptivas en nuestros debates provincianos. Un observador ajeno pensaría que los socios y aficionados de Osasuna no son contribuyentes, vista la poca importancia que otorgan a este despilfarro del dinero público. En fin, es verano. Hace calor, las ideas pesan, todo se comprende. Incluso se comprenden los desvaríos de un Gobierno al que Osasuna está a punto de meter el mejor gol de su historia.

    Publicado en Diario de Navarra, 6.8.05
    ___________________________________________________________________

    2005-08-07 23:09 | 1 Comentarios


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    Comentarios

    1
    De: JMR Fecha: 2005-08-07 23:35

    La publicación del artículo coinciió con un anuncio del Gobierno de Navarra hecho público ese mismo día, comunicando que quedaba paralizado el acuerdo con el C.A. Osasuna. Al final no hubo gol, pero sí un "uyyy" de esos que se oyen cuando el balón sale rozando la escuadra.



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