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{ Bitácora de José María Romera. Artículos de prensa y otros escritos }

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    Juego de palabras: De punta en blanco



    Puede uno vestirse de blanco de los pies a la cabeza y sin embargo no ir «de punta en blanco». Erróneamente se suele creer que esta locución alude al color de la ropa, y así leemos que «los pamploneses en Sanfermines salen a la calle de punta en blanco» o que en una ceremonia de boda «la novia iba de punta en blanco». No es esto. Por extraño que parezca, se trata de una fórmula heredada del lenguaje militar. Ya antes del siglo XVII se decía que un caballero iba «armado de punta en blanco» (o también «armado de blanco») cuando portaba su armadura completa y la espada desnuda; es decir, iba preparado para la lucha. La «punta» no era sino la del arma, que iba «en blanco» justamente porque se mostraba a la vista, descubierta, fuera de su funda. Se supone que el soldado así visto presentaba un aspecto imponente, en el que a la amenaza de la espada dispuesta se unía la prestancia de su figura entera. De ahí que con el paso del tiempo y la decadencia del oficio caballeresco «ir de punta en blanco» fuera perdiendo su sentido original y adquiriese el que ahora tiene: «con uniforme, vestido de etiqueta o con el mayor esmero». Es, pues, sinónimo de elegancia, distinción y pulcritud en el vestir. Muy próxima a esta fórmula está la de «ir de tiros largos»: se supone que los más adinerados o de más alta condición social acudían a las fiestas no sólo cuidadosamente vestidos, sino con los carruajes más vistosos arrastrados por el mayor número de caballerías (o «tiros», en este caso «largos»). Desaparecidas las armas y los carruajes, quedan sin embargo las palabras de antaño.

    Publicado en el suplemento cultural 'Territorios' de El Correo, 20.7.05
    ______________________________________________________________

    2005-07-20 20:13 | 1 Comentarios


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    Comentarios

    1
    De: JMR Fecha: 2005-07-20 20:34

    Ítem más: la expresión "arma blanca" parece que se oponía a "arma negra". No se trataba de artefactos diferentes, sino que el adjetivo hacía referencia al estado del arma en el momento correspondiente. Si era "blanca", es que se hallaba desenvainada, abierta y dispuesta al ataque; si "negra", permanecía guardada o bien dentro de su funda. Por este mismo motivo se llamaban también armas negras a las que carecían de filo y/o de punta, usadas para los juegos o para el adiestramiento de los caballeros.

    El espacio de un breve artículo de prensa no tolera erudiciones, pero aquí si puedo permitirme mencionar un pasaje del Quijote (Segunda parte, XI) donde Cervantes emplea la locución en su sentido originario: "Venía también un caballero armado de punta en blanco, excepto que no traía morrión ni celada, sino un sombrero lleno de plumas de diversas colores..."



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