Festina lente
ves esta página sin formato por que esta hecha cumpliendo el estándar web CSS 2.
tú navegador no soporta este estándar, o tienes dicho soporte desactivado.
si estas en el primer caso, actualízate. merece mucho la pena.

{Festina lente}

{ Bitácora de José María Romera. Artículos de prensa y otros escritos }

Archivos

<Agosto 2017
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
  1 2 3 4 5 6
7 8 9 10 11 12 13
14 15 16 17 18 19 20
21 22 23 24 25 26 27
28 29 30 31      


Documentos

  • Juego de palabras
  • Relaciones
  • Artículos
  • Varia

  • Blogalia

    Blogalia


    ©2002 romera

    Inicio > Historias > MENORES

    MENORES

    Publicado en El Correo, 22.5.05


    Henry Cartier-Bresson, 1952

    Ya no quieren crecer. Los chicos de ahora aspiran a vivir una adolescencia sin límite, amparados por el ojo tutelar de la televisión y el engañoso bienestar en que los estamos criando. Estas generaciones no podrán recriminarnos nunca que no les hayamos regalado bicicletas, que no les hayamos pagado buenos estudios o que les hayamos tratado tiránicamente. Pero no por eso llegarán a ser más felices. A cambio de la opulencia real o virtual en la que se desenvuelven, los niños y los jóvenes reciben un legado de frustración difusa y de melancolía sin rumbo, productos de ese estupor adulto que ha confundido el afecto con el confort. Recelo de los padres que se ufanan de ser amigos de sus hijos: por lo general es que no tienen el coraje suficiente para ejercer de padres. El miedo a la paternidad se oculta bajo el subterfugio de una complicidad fingida consistente en infantilizar las canas y vestir las carnes ajadas con chupas de cuero. Te doy lo que me pidas, hijo, a condición de que no hagas preguntas. Deja de dar la tabarra y toma veinte euros para montártelo por ahí. O ponte a la play station. Clases de idiomas, clases de violín, clases de yudo, veranos en Inglaterra, viajes a Disneyworld, ropas de marca y tratamientos de ortodoncia a doblón: no podrán quejarse. Pero el niño habita en el desvalimiento de los huéspedes de pensión y desde su soledad observa atento nuestras contradicciones. Y llega un día en que nos damos cuenta de haber fabricado inválidos, pasmarotes o en el peor de los casos angelitos que, cuando no queman papeleras, se apalancan en el sillón del hogar hasta los treinta años. ¿No era eso lo que queríais, viejos? Entonces reparamos en que la dicha que les dimos era postiza, en que no hubiera venido mal un rapapolvo de vez en cuando, en que tratándolos como muñecos de peluche los hicimos tontos, en que sus dudas y sus pánicos son un calco de los nuestros, en que son la viva imagen de nuestro propio naufragio. Proteger a la infancia no consiste sólo en perseguir la pederastia ni en exigir cadena perpetua para los narcotraficantes que la acosan. Proteger a la infancia consiste en repartirse bien los papeles. Empezando por erradicar esta cultura del resentimiento que hemos instalado entre los mayores. El mayor crimen que se puede cometer con los jóvenes es legarles la imagen de un mundo sombrío y sin salidas. ¿Quién ha propalado esta gigantesca mentira? Y aunque eso fuera cierto, ¿no habría que abastecer a los niños de otras energías para hacerlos capaces de remediar nuestros desaguisados o por lo menos no ser víctimas de ellos? La infancia es la edad de la ensoñación, de la alegría, de la espontaneidad y de la ilusión. No profanéis ese reino.

    22 mayo 2005
    _______________________________________________________________

    2005-05-23 11:41 | 4 Comentarios


    Referencias (TrackBacks)

    URL de trackback de esta historia http://romera.blogalia.com//trackbacks/29983

    Comentarios

    1
    De: lamarde Fecha: 2005-05-24 22:00

    Qué bien elegida la imagen para el texto (o el texto para la imagen, no sé yo). La alegría que siempre me ha transmitido esa fotografía de Cartier-Bresson, esas caras infantiles, ese simpático zarrapastroso, mal vestido, callejero, cargado con dos litronas ¡dos!, tan ufano él cumpliendo el encargo adulto, la graciosa niña que parece que le aplaude, cómplice... todo eso me transmite el optimismo que quisiera ver todos los días en nuestros niños. Y tú lo has dicho con más y mejores palabras.



    2
    De: Delfín Fecha: 2005-05-24 22:15

    Cartier-Bresson tenía una mirada privilegiada. Esta imagen, tienes razón, es un prodigio de foto. Yo he leído en ella algo así como que cada niño es un mundo en sí mismo(y no sólo un proyecto de futuro, como repiten los discurso al uso). Este harrapiezo transmite simpatía, picardía, ganas de vivir, sueños, ilusiones, un montón de cosas a la vez. Se come el mundo con sólo un par de botellas, y en esa mueca de pillo callejero resume un poco la idea de infancia que a mí me interesaba. No sé si he acertado a decirlo, pero gracias de todos modos.



    3
    De: laura Fecha: 2005-10-22 21:59

    yo quisiera q me resumieseis un pco este texto xq n lo entiendo mu bien.gracias



    4
    De: Daniel Fecha: 2007-09-23 15:19

    Bravo. Creo que el problema lo has definido muy bien.
    Ahora será cuestión de empezar a definir las soluciones, porque el mundo se está llenando de esos "niños infelices" y habrá que darles un uso...



    Nombre
    Correo-e
    URL
    Dirección IP: 54.166.152.111 (114904ad0d)
    Comentario

    portada | subir