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{ Bitácora de José María Romera. Artículos de prensa y otros escritos }

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    Juego de palabras: Repique

    Publicado en el suplemento cultural 'Territorios' de El Correo, 16.3.05



    No se puede estar a un mismo tiempo repicando y en la procesión: se dice como aviso de aquellos que pretenden ser jueces y parte en un asunto, o como recriminación a las personas que quisieran tener el don de la ubicuidad. Porque, en efecto, el sacristán que tocaba las campanas desde la torre de las iglesia se tenía que conformar con ver el cortejo pasando a sus pies. Bastante trabajo daba el «repique»: toque insistente de dos o más campanas con motivo de una celebración festiva o de un suceso alegre. ¿Por qué, pues, en circunstancias nada gratas hay quien insiste en decir que las campanas «repican»? Lo han hecho periódicos, emisoras y portavoces de organizaciones a propósito de la conmemoración del 11 de marzo, al contar que 650 campanas de iglesia de la comunidad de Madrid sonaron simultáneamente en toque funerario. El lenguaje de las campanas, hoy reducido a un puñado de frases, ha conocido códigos complejos. En muchas partes tenía sus variantes para las misas y las fiestas de guardar, para las bodas y los bautizos, para los avisos de alarma y para anunciar la inminencia de las tormentas. Y cada una de ellas recibía un nombre específico. De todo aquello apenas va quedando la diferencia entre toques tristes y toques alegres, en especial los fúnebres y los festivos. En los primeros se dice que las campanas «doblan», como todavía recuerdan los versos de John Donne y el título novelesco de Hemingway. Para los segundos queda el «repique», como bien canta la tuna en «Las cintas de mi capa». No es bueno confundirlos.

    16 marzo 2005 ______________________________________________________________________

    2005-03-16 01:00 | 1 Comentarios


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    Comentarios

    1
    De: José Ángel Fecha: 2005-03-18 07:23

    Es impresionante el texto de John Donne al que aludes (y del que toma Hemingway el título de su novela). Comenta un epígrafe latino sobre el toque de difuntos, que dice: "Esta campana que suena lenta por otro, me dice a mi: Tú morirás"
    Comenta Donne: "Quién no presta atención a una campana que suena con cualquier motivo? Pero quién puede dejar de prestarla a la campana que señala cómo una parte de sí mismo abandona este mundo? Ningún hombre es una isla, entero de por sí; cada hombre es un fragmento del continente, una parte de tierra firme. Si una piedrecilla es tragada por el mar, Europa queda disminuida, como lo quedaría si se traga un promontorio, o una finca de un amigo tuyo, o tuya propia. La muerte de cualquier hombre me disminuye, porque yo estoy implicado en la humanidad; por eso nunca inquieras por quién doblan las campanas: doblan por tí."



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