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{ Bitácora de José María Romera. Artículos de prensa y otros escritos }

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    ©2002 romera

    Inicio > Historias > MONSTRUOS

    MONSTRUOS

    Publicado en El Correo, 5.6.04



    Si estuviéramos en nuestros cabales habríamos hecho algo para acabar con esta peste. Me refiero a lo que los modernos llaman freaks, o freakis, o friquis. O, mejor dicho, a la explotación humillante a que estos fenómenos de feria son sometidos con o sin su consentimiento. Por si alguien no lo sabe -cosa rara- los friquis son tipos extraídos de algún subsuelo de la especie y llevados a los platós para amenizar la noche familiar desde el televisor. Travestis caducados, tontos de pueblo, echadores de cartas guillados, cantantes de asilo y tugurio, catetos de risa mellada, pobres gentes, en fin. No quisiera generalizar. Por esos mundos de Dios hay millones de personas poco agraciadas que sobrellevan su condición de feos con la mayor dignidad. Y locos dignos de todo respeto. Y jorobados de gran belleza moral, que para sentirse conformes consigo mismos no necesitan prestarse a carnavaladas. El friqui, en cambio, triunfa ante las cámaras merced a acentuar lo más grotesco de sí mismo. Una vez expuesto a la vergüenza pública, la máquina trituradora lo despedaza a conciencia hasta dejarlo en la caricatura de una frase absurda, un gesto de fantoche, una mueca patética que el friqui se ve obligado a repetir constantemente para mantenerse en la cima de la gloria. No sé qué pasará por sus perdidas cabezas, pero sí por las de sus taimados padrinos. Bajan a los suburbios en su busca, les regalan los oídos con tentadoras promesas de triunfo, los sueltan en la pista del circo y a partir de ahí la caja registradora no para de funcionar. Es una vieja fórmula ya empleada con los bufones de corte y con los monstruos de barraca cuando «derechos humanos» eran palabras desconocidas y no estaba mal visto cebarse en el infeliz. Hoy nos declaramos impecables en materia de igualdad y clamamos al cielo ante el menor indicio de abuso o de discriminación. Para resolver esta anomalía, algunos de los explotadores de friquis más consumados de ahora alternan en sus programas escenas de humillación con tiernos homenajes. Pasan sin solución de continuidad del vejamen al halago. Y, para que no parezca que abusan del débil, se transforman ellos mismos en friquis y de paso animan a la audiencia a hacer lo propio repitiendo sus frases gangosas y bailando sus congas contrahechas. Todos somos friquis. Todos hemos entrado de un modo u otro en ese universo de malformidades. Los que están en la pista y los que pasan por taquilla. La diferencia consiste en que, mientras a nosotros nos hace gracia participar de la mascarada, a ellos se les retira de escena una vez exprimidos y entonces sufren en sus carnes lo peor de nuestra miseria moral al ver cómo sus antiguos admiradores les escupen por la calle.

    José María Romera
    6 junio 2004
    _____________________________________________________________________________

    2004-06-06 01:00 | 2 Comentarios


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    Comentarios

    1
    De: ElPez Fecha: 2004-06-06 23:26

    Y cuando el monstruo se ve destronado, apartado de la pantalla y las glorias que le proporcionaba, ¿qué hace? Lo mismo monta un suicidio para volver con la noticia...



    2
    De: Delfín Fecha: 2004-06-07 16:34

    Los vertederos de la memoria colectiva están llenos de despojos de tipos de estos, en un tiempo jaleados por la turbamulta y ahora mendigando en las calles, vendiendo lotería de caridad, malviviendo en asilos. Se les exprimió todo el jugo y luego fueron al cubo de la basura. Sus protectores de entonces no les contrataron una póliza de pensión.

    Por cierto, unos de los fabricantes de monstruos actuales son una pareja que en su día formaba parte de un trío musical idolatrado por España progre. Ponían a la burguesía a caer de un burro. Arremetían contra la cultura de masas cañí, casposa y manipuladora. Ahora dirigen una factoría de friquis que les reporta pingües beneficios. Son el nuevo establishment mediático.

    En cuanto a lo de 'montar un suicidio para volver con la noticia', Pez, mejor no demos ideas. Hay gente capaz de cogerlas.



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